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viernes, 21 de septiembre de 2018

José Manuel Mustafá: Un puente desconocido y una carretera olvidada

Colaboración de Jacobo Hernández Torrado.

Sin duda alguna en Extremadura podemos encontrar numerosas carreteras bastantes desconocidas a lo largo de la región, normalmente por ser carreteras de tránsito local que sirven de unión entre distintos municipios y carecer de un carácter estructurante en el conjunto de la red.

Por lo general, este tipo de carreteras suelen estar a cargo de las respectivas Diputaciones Provinciales, pero existen algunas excepciones, como la carretera protagonista de este post.

La carretera a la que nos referimos es, probablemente, una desconocida para la inmensa mayoría de la población extremeña, si bien de vez en cuando se suele tener noticias de ella y suele acaparar la atención de los medios cuando los vecinos que la utilizan muestran su descontento ante su notable falta de mantenimiento con críticas fundadas, pero no va a ser nuestro objetivo el reparar en estos aspectos.

Como siempre, nos vamos a centrar en darla a conocer y mostrar su peculiares avatares históricos.


Concretamente la carretera está situada en la parte más oriental de la provincia de Badajoz y une los municipios de Villarta, Helechosa y Bohonal de los Montes y es competencia de Confederación Hidrográfica del Guadiana.

Realmente se trata de dos carreteras que parten de los dos primeros municipios y se unen en el paraje conocido como Boyerizas para continuar hasta el tercer núcleo de población, aunque a efectos prácticos se suele considerar como una sola.

Sus orígenes se remontan a la década de 1950 y el motivo de su construcción está directamente relacionado con el del embalse de Cijara.

Formaba parte de los programas relativos a "comunicaciones interrumpidas" del Plan Badajoz, dirigidos y coordinados por la Dirección General de Obras Hidráulicas y la de Carreteras, en los cuales se abordaban la problemática y posibles soluciones de carreteras que quedaban anegadas por la construcción de los distintos embalses.

El caso de esta carretera es un poco especial, puesto que era de nueva construcción y no venía a restituir ningún tramo anterior afectado por la construcción del embalse de Cijara, por esta misma cuestión se demoró bastante su construcción y conclusión.

El Plan Badajoz daba prioridad a aquellas carreteras que tuviesen una importancia relevante en el conjunto de la red, como era el caso de la C-413 o la C-503.

Nota de 1963 anunciando el retraso de las obras en las carreteras y viaductos situados en la cola del embalse de Cijara.
En 1969, cuando ya se dio por superada el restablecimiento de las carreteras del conjunto de embalses de la cuenca, se empezaron a gestar las obras de terminación de las carreteras del embalse de Cijara; por un lado, la de Navahermosa a Portillo de Cijara, la cual aún estaba pendiente de acondicionar, y por otro lado, nuestra protagonista, de la cual solo se sabe que estaba terminada en el tramo que parte de Villarta hasta el viaducto del mismo nombre.

Nota de febrero de 1969 aludiendo a la superación del restablecimiento de las carreteras afectadas por el conjunto de embalses de la cuenca y terminación de las situadas en la cola del embalse de Cijara.
Aunque la información que hay sobre esta carretera es bastante escasa, es posible que a finales de los 60 ya tuviese algunos tramos más ejecutados, pues a principios de la siguiente década se puede decir que quedó concluida.

Lo cierto es que los planes iniciales de construir una nueva carretera que sirviese de unión entre los distintos municipios situados en el entorno del embalse y de conexión entre las provincias de Badajoz y Ciudad Real se vieron mermados posiblemente por el desinterés de la administración y la falta de crédito para abordar todas sus obras.

El resultado fue el de una carretera de características técnicas muy austeras y en la cual tan solo se abordó una de las grandes obras planteadas en ella -el viaducto de Villarta- y desestimándose la construcción de la segunda, el viaducto de Helechosa.

Precisamente, abordando los distintos aspectos de estas carreteras, esta segunda obra va a cobrar indirectamente el protagonismo de esta publicación.

En la siguiente fotografía la podemos ver:


El puente en cuestión fue construido bastante tiempo después.

Su construcción fue promovida dentro del conjunto de actuaciones del Plan General Hidráulico 1983-1986 y sus obras fueron gestadas por Confederación Hidrográfica del Guadiana, siendo ejecutado por la empresa constructora AGROMAN, S. A., la misma que en los años 60 se encargó de la construcción del viaducto de Villarta.


Y como siempre solemos hacer en nuestros trabajos de investigación, la búsqueda de cartografía y ortofotografías de época nos va a ayudar a completar nuestros estudios.

En la siguiente fotografía aérea del Vuelo Interministerial (1973-1986) podemos ver cómo era el entorno del embalse de Cijara antes de la construcción del viaducto:


La foto sin duda nos revela uno de los aspectos más importantes en la historia de la carretera, pues si bien la misma estaba construida y acabada en aquel entonces, su trazado presentaba discontinuidad en este punto ante la falta de un puente que salvase el embalse.

Lógicamente no era un detalle que pasase desapercibido y en su momento, ya que quedaba desestimada la construcción de un viaducto, se optó por una solución mucho más sencilla y menos práctica: la instalación de un paso de barcas así como la construcción de dos embarcaderos en cada orilla.

La célebre "barca de Helechosa", que durante tantos años suplió las carencias de las comunicaciones en este sitio, la podemos ver en esta fotografía de 1978:

(Foto: Jacobo Hernández Pulido)
El tiempo pasó y en 1982 comenzaron a gestarse las obras de construcción del nuevo viaducto tan esperado.

Su construcción iba avanzando poco a poco, aprovechando las épocas de desembalses.

En la siguiente foto aérea correspondiente al Vuelo nacional (1980-1986) podemos apreciar las obras del mismo durante la fase de ejecución de las pilas:


Si ampliamos la misma foto podemos apreciar todavía más detalles.

Además de la construcción del viaducto, podemos ver que el trazado de la carretera ya había sido pavimentado con firmes asfálticos, primeramente en el tramo que va de Helechosa al embarcadero de la margen izquierda, y posteriormente, coincidiendo con las obras del viaducto, se asfaltó el tramo restante hasta Bohonal, sin llegar a actuar en los últimos metros de la carretera hasta el embarcadero de la margen derecha, en previsión de las futuras variantes de trazado que había que acometer para dar acceso al viaducto.


Las obras siguieron avanzando a lo largo de la década de los 80.

En las siguientes fotos aéreas podemos ver la obra en avanzado estado de construcción, durante la ejecución de la viga-cajón de la sección principal:


Cabe destacar que la estructura de la obra está diferenciada en dos partes: la principal, situada en la parte central del cauce, compuesta por tres vanos que alcanzan luces de grandes dimensiones, siendo el central de 124,80 metros y los dos laterales de 62,40 metros; se trata de una estructura en ménsula de voladizos sucesivos, una técnica constructiva muy habitual en puentes que requieren amplias luces y en los que no es posible utilizar cimbra.

Las pilas centrales de esta parte de la estructura alcanzan los 50 metros de altura.

Por otro lado tenemos las dos partes del puente correspondientes a los tramos laterales de aproximación, cuya estructura es mucho más modesta; su tablero está compuesto por tres vigas prefabricadas de hormigón pretensado por cada vano unidas con losas, alcanzando luces de 35 metros, y descansando sobre pilas pilas de hormigón de entre 12 y 25 metros de altura.


En la última fase de la construcción se construyeron los accesos al nuevo viaducto.

Esta actuación implicaba variantes de trazado de la carretera existente, las cuales las podemos ver señaladas en la siguiente fotografía aérea actual.

En naranja tenemos el trazado antiguo de la carretera y en amarillo el actual:


El nuevo trazado de la carretera fue dotado de unas características muy superiores al todavía existente en el resto de la vía, produciendo un gran contraste a la hora de transitar por él, ya que la diferencia de anchura es notable.

La plataforma en el tramo nuevo tiene una anchura de 10 metros (9 metros de calzada y 0,5 metros los dos arcenes), salvo en la zona del tablero del puente, donde desaparecen los arcenes.

Además, en la margen derecha se realizaron grandes desmontes de terreno.


En el resto de la carretera mantiene una anchura de 5 metros, tal y como fue concebida en su momento.

Puesto que las actuaciones sobre la misma han sido bastante escasas a lo largo del tiempo, es frecuente encontrar bastantes obras y elementos antiguos de cuando fue construida.


Finalmente las obras del viaducto llegaron a su término el 12 de mayo de 1987, con su acto de inauguración y su correspondiente placa conmemorativa.


En aquel momento ambas márgenes quedaron en comunicación permanente y el antiguo paso de barcas, que estaba operado por dos barqueros de Confederación Hidrográfica, perdió su razón de ser, por lo que acabó desapareciendo.

Pese a todo, el peso que adquirió este servicio y su famosa embarcación en la cultura popular local hizo que este paraje adquiriese hasta nuestros días el topónimo de "La Barca", e incluso el nombre propio de la nueva obra, afectado por las influencias, también ha pasado a conocerse popularmente como "el Puente de la Barca".

Sin más dilaciones, terminamos este post aquí, no sin antes mostrar otro mosaico de fotografías sobre la zona del viaducto y el antiguo embarcado de la margen derecha, hoy abandonado y sin su barca.



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